Magíster en psicología clínica. Con énfasis en; Solución a problemas de pareja, a conductas adictivas y manejo terapias de tercera generación. (ACT Terapia de aceptación y compromiso, integral de pareja).
Especialista en evaluación clínica y tratamiento de desórdenes emocionales y afectivos. Con énfasis en: soluciones a desórdenes de Ansiedad, del Ánimo y/o depresión, personalidad.
La crisis de pareja, tarde o temprano se van a presentar en todo tipo de relación y son un motivo de consulta frecuente. Pensar que no va a ser así, es un ideal utópico, que surge de las expectativas equivocadas y standares altos de la relación perfecta, muy seguramente aprendidos de la cultura, las creencias familiares y sociales, y de algunos medios.
Visto de otra manera, una relación de pareja puede ser satisfactoria en buen porcentaje, la idea es ser realistas y aceptar que las crisis de pareja se van a presentar, y lo más importante, que se pueden afrontar de una mejor manera para aprender a resolver los problemas de la relación. Situaciones de dinero, de familias, de temperamento, de diferencias en la educación de los hijos, de diferencias religiosas o espirituales, de convivencia, de aprendizajes y/o personalidad, de adicciones etc, etc. Son, los que se puede prevenir a tiempo, antes que hagan tomar más distancia a la pareja y resulten en rupturas dramáticas y no funcionales.
Fomentar el disfrute, el bienestar, el compartir constructivo, el aumentar las actividades positivas, la comunicación clara, la confianza mutua, entre otros valores, es el propósito de decidir estar en pareja. Por otra parte, prevenir que las crisis de pareja logren distanciarlos y empeorar la relación o acabarla, es la meta de la terapia integral de pareja.
La crisis de pareja surgen inevitablemente, luego de la etapa de enamoramiento y atracción. Luego de un tiempo, en que cada miembro comienza a mostrarse tal cual es con sus; hábitos, temperamento, deseos, gustos, preferencias, personalidad entre otras maneras de ser, que caracterizan individualmente a la persona.
Lo anterior, a pesar del gusto, la atracción y las compatibilidades que los unieron en el comienzo. Las parejas funcionales, pueden medirse en 60 o 70 % de bienestar y funcionalidad, y el porcentaje restante 30 o 40 % conflictos. Y las que están en crisis; presentan un 60 o 70 % de conflictos, y el porcentaje restante el 40 o 30 % de funcionalidad.
En este orden de ideas, la primera meta es identificar la o las crisis y comenzar a afrontarlas con éxito, mediante la terapia integral de pareja.
